Bikes are for summer. Las bicicletas son para el verano. Esta historia está contada por muchas personas diferentes, cada una con sus opiniones, sus verdades, sus mentiras y sus secretos. Déjate empapar por los pensamientos de Coreen, Jude, Dan, Leighton, Gail... y no te olvides de dejar comentarios sobre qué te parece el blog, nuevas ideas, o simplemente un saludo para que sepa que lo habéis leído ;)

viernes, 11 de marzo de 2011

Veintisiete.
LEIGHTON DE LA MOULINE.
  • ¡¿Con Jake Lumby?! ¿Jake Lumby el de los ojos azules?.- Tiara acercó su cabeza a la de Coreen, con ojos incrédulos.- ¿De verdad?
Coreen sonrió de medio lado.
  • Si, con Jake Lumby.- Se encogió de hombros sonriendo.- ¿Qué pasa?
  • ¿Que qué pasa?.- Exclamó Amanda.- ¡Es el tio más guapo de tercero!
Gail sonrió, noto que todavía le cuestan los nombres.
Coreen sonrió ilusionada, y cogió la toalla y su bolsa con los champús para irse a la ducha.
  • ¿Y tú, Gail?.- Preguntó Bree, desde la mesa escritorio, donde intenta hacer los deberes, algo muy dificil en nuestra habitación.- ¿Con quién vas tú?
Gail sonrió, tímida.
  • Heath Marshall, el de cuarto.
  • ¿En serio?.- Preguntó Amanda, sorprendida.- Pensaba que Heath no iba con pequeñas.
Espera, ¿Qué? ¿Heath y Gail? No le pegaba nada. ¿Tan rápido se había recuperado?
No me lo podía creer. Sentía ganas de llorar, y como no quería que se me notara, salí de esa habitación lo antes que pude, con una excusa vaga.
Veintiséis.
GAIL DURST
Esperé a que Heath se fuera. Salí de la clase y tiré la mochila al suelo del pasillo con rabia. Me apoyé en la pared y me fui escurriendo hasta que llegué al suelo.
Esto era demasiado. No podía ser. Era hasta masoquista. Durante el último año, había tenido tiempo suficiente para convencerme a mí misma. Más que suficiente. Habían sido demasiadas horas esperando a que me hablara en el chat del facebook. Habían sido demasiadas veces las que Paloma y Laura me habían dicho que debía olvidarme de él. De hecho, en los últimos meses, ya casi había conseguido olvidarle. Ya casi no pensaba en él. Casi, había conseguido engañarme a mí misma. Era absurdo, era enfermizo, no tenía absolutamente ningún sentido. Pero era real. Demasiado real.
¿Qué debía hacer? Heath era muy guapo. Era simpático, por lo que sabía de él. Y probablemente también era una buena forma de mantener mi mente ocupada.
Decidido. Le diría que sí a Heath. ¿Por qué no? De todas maneras, la única persona que quería que me pidiera, no lo iba a hacer, así que, ¿por qué estar amargada toda la fiesta?
  • ¡Gail, aquí estás! .- La voz de Coreen sonó con eco en el pasillo.- Ven, casi es la hora de comer y si no nos damos prisa, luego nos toca sentarnos con Alicia y las otras guarras de tercero.
Me levanté, cogiendo la mochila y echándomela al hombro. Tenía cosas que contarle.
Veinticinco.
HEATH MARSHALL
Estaba andando por el pasillo, cuando ya habían acabado las clases. Entonces, cuando pasé por delante de la clase de historia, la vi.
Gail estaba en un pupitre recogiendo sus cosas y poniéndolas en su mochila. Las persianas estaban cerradas y no quedaba nadie más en la clase.
  • Toc, toc.- Dije, mientras entraba.

Se apartó el pelo de la cara para mirarme.
  • ¿Hola?.- Torció un poco el gesto.- ¿Quién quieres?

  • ¿No te acuerdas de mi?.- Levanté las cejas, sonriendo.- Chocamos el otro día.

Pareció darse cuenta de golpe.
  • Ah, es verdad... Heath- Sonrió.- ¿Qué quieres?

  • Preguntarte algo.

Estrechó los ojos y apretó los labios, desconfiada.
  • ¿El qué?.- Preguntó, mientras metía otro cuaderno en su mochila.

  • ¿Vendrías conmigo al homecoming?.- Me miró, extrañada.- A ver, ya sé que quedan dos días, pero no tengo pareja y creo que tú tampoco,¿Me equivoco?

  • Umm.-Me miró a los ojos.- ¿Sabes qué? Me lo pensaré y te buscaré hoy
    después de la cena, ¿Te parece bien?

Sonrió y se puso la mochila al hombro.
  • Me parece bien.
Veinticuatro.
GAIL DURST
Mientras trataba de concentrarme en los romanos y sus conquistas en el mediterráneo, no podía quitarme de la cabeza la misma pregunta. ¿Quién narices me iba a invitar al Homecoming? Yo quería que fuera Jude, pero sabía que eso no iba a pasar. Esto no estaba bien. Debía olvidarme de él, aceptar que nunca iba a pasar nada.
Suspiré, y la señora Hitch me lanzó una mirada asesina, ya que el silencio en la clase era absoluto, y cualquier cosa que hicieras se oía casi con eco.
  • Tss, Gail.- Oí la voz de Coreen detrás de mí.- eh, ¿Qué años ha dicho que fue la conquista de Sicilia?

  • No prestaba atención.- Susurré, encogiéndome de hombros.

La señora Fitch paró de hablar y se volvió hacia mí.
  • Señorita Durst, ¿Tiene algo que compartir con la clase?.- Alzó una ceja.

  • ¡Pero si no he dicho nada!.- Exclamé.

  • Perdone, seré vieja, pero todavía no estoy sorda.- Se cruzó de brazos.

Oh, genial, ahora un castigo. Noté como todas las miradas se giraban hacia mí.
  • Se quedará a limpiar la clase cuando todo el mundo se haya ido.- Dijo, antes de volver a empezar a hablar sobre los romanos.

Probablemente, en mi clase de Madrid habría seguido discutiendo, pero esta vez no tenía ganas de enredar más las cosas.
Veintitrés.
JUDE JAVIERS
Quedaban tres días para el homecoming, y como cada año, eso en mi habitación se notaba.
  • Tío, ¿Crees que Julie Howard me diría que si?- Preguntó Dan mientras resolvía un problema de geometría.

  • ¿Pero cuantas veces has hablado con ella...- Dijo Heath.- ¿tres?

Me reí, y Heath también.
  • Yo tenía pensado ir con Leighton, pero como... Bueno, como ya no estamos juntos no tengo ni idea de a quién invitar.- Heath se encogió de hombros, mientras apartaba sus cuadernos de su cama y se tumbaba en ella.

Dan y yo nos miramos, un poco incómodos.
  • ¿Y tú, Jude?.- Dijo Dan entonces.- ¿A quién vas a invitar tú?

Me encogí de hombros. No tenía a nadie.
  • ¿Por qué no invitas a Gail, la española?.- Preguntó Heath levantando un poco la cabeza para mirarme.

  • No tío, igual se piensa que me gusta...

  • ¿Y no te gusta?.- Preguntó Dan arqueando una ceja.

  • No, ¿cuántas veces o he dicho que es sólo una amiga?.- Contesté, aunque de repente no estaba tan seguro.

  • Pues si no la invitas tú, la invitaré yo.- Dijo Heath levantándose de la cama.

  • ¿Pero tú de qué la conoces?.- Me reí.
  • Chocamos el otro día.- Se encogió de hombros y cogió uno de los cuadernos para empezar a hacer los problemas que ni si quiera había empezado.
Veintidós.
GAIL DURST.
Ya había pasado una semana desde que estaba en el internado, y se me había pasado bastante rápido. Probablemente porque había estado tan liada con las clases y los nuevos horarios y todo eso, que apenas había pensado en Jude.
Amanda, Bree, Vivienne, Yue-ying, Leighton,Tiara, Coreen y yo subimos en el autobús que nos llevaría a la visita a Darewood, el pueblo que había más cerca del internado. Cada fin de semana haríamos esa excursión, en la que durante tres horas, nos dejaban sueltos por ahí. Quedaba una semana para el Homecoming, y ese fin de semana lo íbamos a dedicar a comprar los vestidos para el baile. Yo me preguntaba dónde íbamos a encontrar vestidos en un pueblo, pero Bree y Amanda insistieron en que era un pueblo enorme que estaba lleno de tiendas.
Cuando el autobús de tercero llegó, todo el mundo se esparció por el pueblo, y nosotras nos fuimos a la calle principal, donde estaban todas las tiendas. El pueblo tenía gente de todas las edades, ancianos, jóvenes, adolescentes, niños pequeños...
encontramos una boutique que se llamaba gilda's, y entramos para ver qué había.
Era como estar dentro de una película en blanco y negro, la de coración era retro y estaba lleno de vestidos preciosos. Hola, jornada de compras compulsivas.
Veintiuno.
DAN RACER
  • Eh, ¡buen tiro!.- Exclamó heath al ver mi triple.
Casi había anochecido, y, como habíamos hecho tantas noches el año anterior, Heath y yo nos habíamos quedado a entrenar hasta tarde en la cancha de baloncesto.
Heath dio tres pasos, pegó un salto, se colgó de la canasta, y coló la pelota con toda la facilidad.
  • ¡Bien!.- Exclamó al aterrizar en el suelo.- A propósito, ¿ Sabes a quién he conocido hoy?
  • Sorpréndeme.- Dije mientras cogía el balón y me aproximaba a canasta.
  • A Gail, la amiga de Jude.- Soltó una risita. Cogió el balón que le lancé y avanzó con él hacia la otra canasta. Saltó, pero falló.
  • Ya, yo también.- Sonreí, recordádola.- Es muy mona. Si yo fuera Jude me aprovecharía.
Él soltó una carcajada.
  • Sabes que Jude no hace esa clase de cosas.
  • Ya, bueno, admití.
Seguimos jugando mientras anochecía.