Bikes are for summer. Las bicicletas son para el verano. Esta historia está contada por muchas personas diferentes, cada una con sus opiniones, sus verdades, sus mentiras y sus secretos. Déjate empapar por los pensamientos de Coreen, Jude, Dan, Leighton, Gail... y no te olvides de dejar comentarios sobre qué te parece el blog, nuevas ideas, o simplemente un saludo para que sepa que lo habéis leído ;)

viernes, 11 de marzo de 2011

Treinta y tres.
JUDE JAVIERS
  • Voy a por bebidas, ¿quieres algo?.- Le pregunté a Lisbeth.
    Asintió con la cabeza, era inútil pretender que nos escuchábamos entre tanto ruido y tanta gente.
Me dirigí a uno de los camareros que se iban paseando por la sala con vasos. Cuando iba a estirar el brazo para alcanzar una de las copas, vi que había una pareja besándose unos metros mas allá. Conseguí distinguir al chico, era Heath, con su blusa de color negro. LA chica... Pelo marrón.. Vestido azul... ¡Gail! Me costó unos segundos cercionarme de que realmente era ella. Sí, ese era sin duda su pelo.
Por unos segundos, separaron las caras, y Gail se giró en mi dirección una media sonrisa. Cuando se encontró con mis ojos su mirada se volvió seria, pero giró rápidamente la cabeza de nuevo hacia Heath. Él la miraba sonriente. Dijo algo y ella se rio. No podía dejar de mirar. ¿Por qué? ¿Qué sentía exactamente? ¿Celos? No creo. ¿Decepción? Algo parecido. Era una mezcla de sentimientos que hacía que sintiera cada segundo como auténticas horas.
Heath se separó de Gail y fue a hablar con los del equipo de baloncesto. Gail se quedó un rato quieta. Parecía un poco dudosa. Sus mejillas estaban algo coloradas. Volvió a mirar hacia mí, y creo que el brillo que vi en su mejilla era una lágrima. Empezó a andar hacia la puerta, rápido.
La seguí, cauteloso, por detrás. Salió del gimnasio y vi a través del cristal cómo se sentaba apoyada en una de las paredes. ¿qué le pasaba?
Abrí la puerta y sentí el frío muy intenso después del calor de adentro.
Me senté a su lado. Tenía las mejillas manchados de rimmel líquido. Su mirada estaba posada en el suelo. Se giró para mirarme.
  • Ah, tú.- Arrugó el gesto.

  • ¿Qué pasa Gail?.- Pregunté en voz baja.- Has llorado.

  • ¿Qué me pasa?.- Su voz era algo rara. Como si hubiera bebido. Abrió la boca como si fuera a seguir hablando. Pero la cerró.

    Otra lágrima cayó por su mejilla.
  • Odio este colegio. Odio este sitio. Sólo me recuerda cosas malas de mí. Mi faceta de zorra, por ejemplo.- Sonrió amargamente y se volvió para mirarme.

  • ¿Qué zorra?.- Pregunté, obligándola a mirarme a los ojos.Luego entendí.- Heath.
No dijo nada. Apartó la mirada de mí.

  • ¿Te puedo preguntar algo?.- Pregunté, sin esperar una respuesta. No la obtuve.- El verano pasado éramos muy amigos. Quiero saber porqué estás así, rara, conmigo.

  • ¿rara?.-Miró al cielo, era de noche y se podían ver las estrellas.- El problema eres tú. Te odio. A tí también te odio. Porque eres ciego. No sabes ver las cosas.

Me giré para mirarla.
  • ¿Sabes que creo?.- La miré.- Que deberías irte a tu habitación ya. Estás fatal, los de senior year han metido alcohol en los cócteles y …

  • No estoy fatal. Estoy perfectamente. Y sigo odiándote. Por estar tan ciego. ¡No lo entiendes, ¿vale?! ¡No lo entiendes ese es el único problema. Tú tienes la culpa de que este año que ha pasado haya sido una mierda.

  • ¿Qué?.- Pregunté, desconcertado. No me estaba enterando de nada.- ¿Qué estás diciendo, Gail?
  • Olvídalo.- Se levantó y se fue hacia el edificio de las habitaciones.
    Por lo menos me hizo caso. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario