Nueve.
JUDE JAVIERS
El telefonillo hizo un ruido metálico extraño y cuando finalmente se oyó un clack, la puerta se abrió. Mientras yo metía las maletas en el otro lado del muro, Coreen sujetaba la puerta con el pie.
Pero, cuando ya teníamos todo metido, una chica que arrastraba dos maletas y una mochila enormes empezaron a correr.
- ¡Espera, por favor!- Exclamó la chica.- ¡No cierres!
Me giré para verla mejor. ¿De qué me sonaba?
Estaba seguro, la conocía. Intenté ubicarla , pero por más que lo intenté no conseguí situarla.
Entonces me acordé de golpe. Cuanto tiempo había pasado... Esa chica sólo podía ser...
- ¡Gail!-Exclamó Coreen con voz asombrada.
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