Bikes are for summer. Las bicicletas son para el verano. Esta historia está contada por muchas personas diferentes, cada una con sus opiniones, sus verdades, sus mentiras y sus secretos. Déjate empapar por los pensamientos de Coreen, Jude, Dan, Leighton, Gail... y no te olvides de dejar comentarios sobre qué te parece el blog, nuevas ideas, o simplemente un saludo para que sepa que lo habéis leído ;)

viernes, 11 de marzo de 2011

Uno.
COREEN JAVIERS
-¡Coreen, el correo ha llegado, cójelo y súbemelo!- El grito de mi madre interrumpió mi super maratón de gossip girl e hizo que Lou, mi gato, se metiera debajo del sofá.

Últimamente, mi madre estaba especialmente pesada. En una de sus clases de aerobic, había resbalado subiendo al step y se había partido una pierna (ni el monitor, ni el médico que la atendió ni yo sabíamos cómo demonios se había hecho tal burrada en un ejercicio tan básico). Así que durante los útimos tres meses había pasado el día del sillón a la cama y de la cama al sillón.
Paré el capítulo de Gossip Girl y me levanté del sillón. Me agaché y miré debajo, donde dos ojos amarillos me observaban.
  • Venga Lou, sal de ahí que sabes que sólo es mamá- Le dije en un tono muy bajito.
    Cuando lo hizo, le cogí en brazos para llevarle a su cojín de la cocina. Lou estaba bastante gordo, así que lo dejé a mitad de camino

Me acerqué al recibidor para recoger el correo y me agaché para coger los cinco sobres que habían llegado. Los apilé todos y me los llevé hacia las escaleras.
Mientras subía hacia el piso de arriba, fui pasándolos para verlos. Una carta del banco, otra de la tarjeta del supermercado de mi madre, una de publicidad de comida para perros y gatos...Derrepente me paré de golpe. Miré el cuarto sobre detenidamente. Era de color crema, y tenía, en letras azules oscuras, escrito: Darewood Hills School, Ohio. Le di la vuelta despacio. En el lugar del destinatario, en el mismo color azul oscuro, estaba escrito un nombre: Coreen Javiers. Mi nombre.
No me lo podía creer. Pegué un grito de alegría. Subí el resto de escaleras a toda velocidad y entré en el dormitorio de mi madre agitando el sobre en lo alto.
  • ¡Mamá, no te lo vas a creer.. ME HAN ACEPTADO! ¡¡Voy a ir a Darewood!!- Grité, y me acerqué a la cama donde mi madre estaba sentada con su escayola estirada.

  • ¿En serio?- Abrió mucho los ojos sonriendo, y me invitó a sentarme a su lado dando un golpecito en el colchón.- Ven aquí, ¡Cariño, eso es genial! ¡A ver, abre el sobre!

Casi me temblaban las manos al romper la solapa. Saqué unos papeles del mismo color que el sobre que se notaba que eran de los caros, de los que pesan.
Los desdoblé y empecé a leer en voz alta, mientras mi madre no paraba de hacer comentarios de a todas las personas que tenía que llamar para contarles la noticia.

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