Bikes are for summer. Las bicicletas son para el verano. Esta historia está contada por muchas personas diferentes, cada una con sus opiniones, sus verdades, sus mentiras y sus secretos. Déjate empapar por los pensamientos de Coreen, Jude, Dan, Leighton, Gail... y no te olvides de dejar comentarios sobre qué te parece el blog, nuevas ideas, o simplemente un saludo para que sepa que lo habéis leído ;)

viernes, 11 de marzo de 2011

Quince.
COREEN JAVIERS
Gail y yo entramos en secretaría después de salir del salón de actos para que nos pusieran juntas en la habitación.
La señora Cook, así ponía en su plaquita, la encargada de atendernos, estaba un poco de mal humor, por que era el primer día de curso y tenía bastante papeleo.
  • Hola, queríamos que nos pusieran juntas en la habitación.- Dije, con la mejor de mis sonrisas de niña buena.
  • Cariño, ¿De verdad crees que con la cantidad de papeleo que tengo me voy a preocupar porque tú y tu amiga queréis estar en la misma habitación?
Como vio que no decíamos nada, alzó una ceja y dijo:
  • Pues no, la respuesta es no, tendría que desplazar a otra chica de otra habitación y eso da mucho trabajo...- Siguió pasando papeles y escribiendo cosas en el ordenador. Gail y yo nos miramos. Me mordí el labio.
  • Por favor, señora Cook, si sólo queremos que nos pongan juntas en la habitación, ¡no nos importa tener otra compañera!.- Suplicó Gail.

La señora Cook apartó su mirada de la pantalla del ordenador y puso cara de circunstancias.
  • ¿No os importa ser tres en una habitación?.- Dijo con voz cansada, Resopló, y añadió.- Bueno, entonces creo que algo se podrá hacer.

Se giró para mirar la pantalla del ordenador y tecleó un par de cosas.
  • ¿Nombre y curso?.- Preguntó.

  • Gail Durst.- Dijo Gail.- De tercero.

  • Yo Coreen Javiers, Coreen con dos E.- dije yo. La gente siempre escribía mi nombre como le daba la gana.- Yo también de tercero.

Tecleó nuestros nombres y nos volvió a mirar.
  • Bien, estáis en la habitación 54, segundo piso de la residencia B. -Volvió a pasar papeles, y a escribir en su ordenador.
  • Dios mío, ¡muchísimas gracias, señora Cook!.- Exclamé.

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