Veintiocho.
COREEN JAVIERS.
Con prisa, me dirigí a la parte trasera del edificio del gimnasio. Vaya, quizás Bree tenía razón y estos tacones eran demasiado altos. Pero bueno, nada era demasiado para subir mi uno cincuenta y cinco.
Allí estaba Jake, mirando al suelo mientras daba pequeños pasos a ninguna parte.
- ¡Hola!.- Exclamé, con la mejor de mis sonrisas.- Perdona, llego un poco tarde.
Se giró en mi dirección y sonrió.
- No pasa nada, acabo de llegar.- Me sonó a mentira, pero mientras todas fueran así...- Estás preciosa.
- Gracias.- Sonreí.- Bueno, entonces...¿Vamos yendo?
- Vamos.- Sonrió, se acercó a mí, y me cogió del brazo de una forma caballerosa, que sinceramente, me pareció un poco cursi.
Dios mío, los zapatos sí era muy altos. Mis pies estaban muriendo. Pero mi sonrisa, igual de radiante, por supuesto.
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