Doce.
LEIGHTON DE LA MOULINE
¿Donde demonios estaba Heath? Siempre me hacía lo mismo. Cada año me prometía que llegaría a la hora que había que llegar. Y cada año llegaba una hora y media tarde. Y también, cada año me enfadaba con él. Y cada año nos reconciliábamos a los cinco minutos.
Pero esta vez era diferente. Yo era diferente. Desde la muerte de mi hermana en un accidente de tráfico en Julio, las cosas habían cambiado mucho. Quizá habían cambiado demasiado. Ya casi no reía, ya no hablaba tanto como antes. Ya no tenía ganas de gritar a mi madre cuando me enfadaba, mis problemas ya no me parecían tan graves.
Miré a mi alrededor en aquel gigantesco salón de actos, buscándole otra vez. Nada. No había nadie con ese pelo rubio pajizo, nadie con esos ojos verdes que tanto me gustaban. Que tanto le gustaban a la otra Leighton. La que se reía. La que hablaba demasiado.
Suspiré y traté de concentrarme en el discurso del director, el señor Brown.
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